Ir al psicólogo, la práctica de la atención plena y la meditación son un trío poderoso. Cuando estamos lidiando con una enfermedad del tipo que sea estas herramientas de cuidados de la salud mental pueden acelerar el proceso de sanación, hacerlo más profundo y duradero en el tiempo. Y si la enfermedad que te aqueja no es curable, igual podrás sanar tu relación con la enfermedad lo cual te permitirá estar mejor en tu día a día.

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Los procesos de salud/enfermedad mental a pesar de ser muy comunes no se les presta tanta atención como a otros padecimientos. Sin embargo, es una parte importante para recuperar la salud. La mayoría de las enfermedades tienen un componente psicológico bien sea como causa o como consecuencia. Por eso siempre recomiendo que en tu itinerario hacia la sanación incorpores una terapia psicológica.

En los últimos años he recibido muchas alumnas en mis cursos a quienes sus respectivos psicólogos le han recomendado aprender a meditar y a practicar la atención plena. Me llena de esperanza saber eso, ya que creo que aprender a generarnos estados emocionales y mentales más armoniosos a nosotras mismas es una estrategia emancipatoria.

¿Emancipatoria de qué? te estarás preguntando. Emancipatoria de la esclavitud de creer que tus estados de ánimo dependen de lo que hagan o no hagan los demás o de lo que pase o no pase en tu vida. Tus estados de ánimo dependen más de lo que piensas en cada momento, de tu interpretación de las cosas que pasan, tanto de las que pasan adentro de ti como de las que pasan afuera. ¿Por qué es así?

Tragedias (griegas o no)

Los humanos tenemos tendencia a “ver todo negro” cuando nos pasa algo que consideramos “negativo”. Que yo crea algo no significa que ese algo sea así. Generalmente buena parte de nuestra percepción de las cosas nos lleva a más ideas erróneas.

Si revisas detenidamente las “tragedias” de tu vida verás que la mayoría no fueron tan trágicas como las imaginaste en su momento. Incluso te darás cuenta que estuviste literalmente “ahogándote en un vaso de agua” durante mucho tiempo. Una vez que la tragedia se ha superado podemos ver las cosas buenas que esta trajo. Entonces ¿por qué solemos esperar a que la tragedia pase para ver lo positivo? Porque así está “cableada” la mente humana.

Cuando pasa algo que percibimos como una amenaza nuestro cuerpo se dispone a sobrevivir. Entramos en modo “mantenerme con vida”. Los neurocientíficos dicen que necesitamos cinco experiencias positivas para contrarrestar el efecto de una negativa en el cuerpo y en el cerebro. Si no estuviéramos diseñados así probablemente no habríamos llegado como especie al siglo XXI.

¿Cuál es el efecto de esta disposición fisiológica y genética que tenemos? Que si queremos vivir bien necesitamos calibrar la magnitud de cualquier situación tensa, difícil o dolorosa lo más objetivamente que se pueda. Por esta razón es imprescindible aprender técnicas de gestión de pensamientos negativos, de lo contrario, la manera más común en la que nos relacionarnos con ellos acabará quitándonos la alegría de estar vives y la posibilidad de sanar de las enfermedades.

Algunos caminos de sanación: meditar e ir al psicólogo

La meditación y la práctica de mindfulness me han ayudado a relacionarme de una forma más amable con mis pensamientos. Han sido claves para el proceso de recuperación del trastorno de ansiedad generalizada y de los trastornos de la alimentación que me acompañaban desde hace décadas. Son prácticas que deberían enseñarse desde la escuela, pero aún no hemos llegado a ese nivel de concienciación sobre la salud mental.

La otra clave insustituible para mi recuperación ha sido la terapia psicológica. Con la ayuda de un psicólogo puedes empezar a detectar las creencias limitantes que has estado manteniendo y que te han impedido hasta ahora estar bien. En los trastornos de la ansiedad, por poner un ejemplo, es imprescindible aprender a relacionarse mejor con el estrés de la vida diaria. Y como no nacemos con un manual bajo el brazo hemos de acudir a quien pueda enseñarnos a hacerlo.

Necesitar ayuda psicológica no es una “debilidad de carácter”

Al contrario, es un signo de fortaleza, de amor hacia ti misma y de confianza en las demás personas.

Reconocer que necesitas que un psicólogo te eche una mano es un acto de amabilidad hacia ti misma. Muchas veces, muchas, no podemos salir solas del bucle del sufrimiento. Eso no solo te pasa a ti, nos pasa a muchas personas en el mundo.

Si las personas esperaran a que las caries se curaran solas se quedarían sin dentadura. Nadie le diría a una persona con una caries que visitar al dentista es una exageración o que no es necesario en su situación o que eso es de personas “débiles de dentadura”.

El estigma hacia las personas con enfermedades mentales es la razón por la cual ir al psicólogo ha estado tan mal visto socialmente. Por fortuna eso ha cambiado un montón y aunque todavía no hemos normalizado los cuidados de la salud mental vamos en camino hacia reconocer que ir al psicólogo es tan normal como ir al dentista.

La meditación y la práctica del mindfulness han hecho mucho por mí. Sin embargo, creo que hacer terapia psicológica le viene bien a cualquiera simultáneamente con las prácticas contemplativas. Es mucho más efectivo hacer las tres cosas.

La salud psicológica individual y la social

Cuando pienso en la importancia de que las personas vayan al psicólogo siempre pienso en el impacto que esto tendría para el bienestar social. Si una persona está psicológicamente mal esto afecta a las personas con las que se relaciona: pareja, familia, amigos, compañeros de trabajo, etc.

Tu estabilidad emocional y tus estados mentales no son sólo “algo” tuyo, privado, íntimo. Son la causa y la consecuencia de la forma en que socialmente nos hemos organizado los seres humanos. Nos hemos organizado de una forma que enferma a las personas psicológicamente y físicamente.

Según la OMS (2019), los problemas de salud mental serán la principal causa de discapacidad en el mundo en 2030. Los trastornos mentales representan 12,5% de los problemas mundiales de salud. Una cifra mayor a la del cáncer y a la de los problemas cardiovasculares.

Me agrada pensar que si nos hemos organizado así de mal podemos cambiar y empezar a organizarnos de una forma diferente, que sea más amable y que vele por la dignidad de todos las personas y de todos los seres. Hay esperanza.

Empieza por ti misma y por tu familia: Ir al psicólogo, aprender a meditar, practicar Mindfulness.

Imagínate cómo sería el mundo si cada persona que estuviera sufriendo emocional y mentalmente pudiera contar con apoyo psicológico y aprendiera a meditar.

El mundo sería un lugar más amable en muy poco tiempo.

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Nadir Chacín

Fundadora de mindfulnessparamujeres.com. Antropóloga especializada en Antropología Física (ENAH/UNAM) y en Perspectiva de Género, Diversidad Familiar y Tecnologías (Universidad de Barcelona). Es profesora de Mindfulness certificada por Respira Vida Breathworks (España/Reino Unido) y desde el año 2012 es practicante budista dentro de la Orden Triratna. Escribe sobre Crecimiento personal en su blog nadirchacin.com desde 2007, es la autora del libro “Senderos de paz” sobre Budismo Zen y Física Cuántica publicado por la Editorial Santillana en México y produce y conduce el podcast «Ser Siendo con Nadir Chacín” desde 2014. Lleva más de 10 años dinamizando y facilitando experiencias grupales de Desarrollo Humano para la construcción de una ciudadanía consciente, ética y responsable. (Foto: Anaís Gandiaga.)

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